miércoles, 16 de octubre de 2019

Seguir

Y con cada dolor una nueva coraza, tantas que ya escondes todo, que no sabes si abajo de eso queda algo de tu verdadero yo.
Siempre me dió vergüenza, o quizás miedo, de que me miren a los ojos, sentía que si me miraban bien iban a poder descifrar que sentía, que pensaba y hasta lo que me dolía. Pero la gente no es observadora, no sé detiene a ver los ojos de las personas, o los gestos, y a veces solo eso puede decir tanto.
Nunca fui buena para expresar mis verdaderos sentimientos, contar por lo que estoy pasando o lo que estoy sufriendo. Que necesario sería tener a alguien que se tome el tiempo de mirarme a los ojos y ver que me estoy cayendo, que me agarré la mano, que no la suelte, que no se vaya. Que me abrace y que me junte todos los pedazos, que no sea necesario hablar.
Siempre me sentí tan indefensa, y sin embargo siempre estuve sola, siempre pude sola. Siempre me rompí y me arregle a mi misma. Ya no sé de dónde saco fuerzas. Pero no me queda otra que seguir.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Siempre hacia adelante

Y acá estamos, de nuevo en el mismo punto... esforzándome por avanzar y no mirar a los costados para ver cómo todo se desmorona. Otra vez que no funciona.
Empezar de nuevo, con todos los miedos que eso implica y aceptando todos los riesgos, renovar las esperanzas y creer con toda el alma que esta vez sí va a funcionar, esta vez va a ser distinto y los astros se van a alinear a mi favor, porque me animé, me salí de la línea y me lance a la pileta que no sabía si estaba llena o vacía, pero confiando, siempre confiando que el agua de alguna forma iba a aparecer. Pero no, las cosas nunca salen como las planeamos ni mucho menos como las soñamos. 
La realidad te da bofetadas y te hace aprender a la fuerza.
Y acá me encuentro de nuevo, esforzándome por no caer, ni que todo se vuelva negro otra vez. Enfocarme en una cosa a la vez, tengo sólo una meta y no la quiero perder de vista, pero se empieza a complicar cuando alrededor todo te sigue tirando para abajo.
A veces no se sabe de dónde más sacar fuerzas, pero se sigue igual, siempre para adelante, y te amas a pesar de todas las cosas, y te cuidas, te sacas adelante a vos misma, porque sabes que nadie más lo va a hacer por vos.

Entre toda la mala suerte y las negativas, soy consciente y afortunada de tener la familia que me tocó, que están siempre de paracaídas, siempre presentes y siempre empujando para adelante, con las palabras justas.

"No hay nada que no tenga solución"